Sexualidad

El autoplacer una experiencia increíble

El autoplacer o hacerse el amor a una misma es una vivencia increíble; nos fusionamos con nuestro cuerpo, nos permite tener más confianza sexual, nos ayuda a conocer nuestras sensaciones y por tanto a ser mucho más propensas al orgasmo, un resultado que nos hace más felices.

chica dándose autoplacer

El autoplacer mejora la sexualidad de la mujer y la pareja. Foto cortesía: windsing/Pixabay

También se conoce como masturbación, pero prefiero referirme a esos momentos como autoplacer, un término más real que define de manera más exacta la experiencia del sexo con una misma. Independientemente de la definición que uses, proporcionarse placer una misma no es mejor ni peor que el sexo en pareja, sino diferente, ya que se puede ser egoísta y pensar únicamente en los deseos individuales sin necesidad de escoger la vía rápida hacia el orgasmo. Se trata de hacer el amor a ti misma con devoción y tranquilidad, regocijándote en el camino, y eso es impagable.

Mi manera del autoplacer

Comienzo cuidando el escenario: luz tenue, música agradable, una postura cómoda y con todo lo necesario a mano, desde el vibrador (cuando lo uso) hasta el lubricante. En ocasiones, para conseguir relajarme, me doy un baño mientras mi imaginación vuela a dimensiones eróticas y juego con la espuma y los aceites por todo mi cuerpo. La excitación va en aumento.

Cuando me siento preparada, me recuesto sobre la cama, cubro la vulva con mi mano y me dejo arrastrar por la calidez de mi piel. Dejo que la conexión con mi sexo vaya forjándose. La otra mano la coloco en mi estómago y con suaves masajes circulares expando la energía sexual por todo mi cuerpo.

Esta energía se expande y el calor aumenta. Cuando mi vulva se muestra abierta y mis pezones firmes, acaricio con delicadeza los labios y el clítoris, de arriba hacia abajo. Profundizo dentro de mí y conecto totalmente con mi zona genital. La preparación ha concluido.

Ahora un poco de lubricante en los dedos y comienzo a masajear el clítoris variando la velocidad, los ritmos, movimientos y presión. Con la otra mano acaricio sutilmente mis pechos y pezones, bajando cada cierto tiempo al abdomen e incluso uniéndose ambas manos en el juego de la entrepierna.

Pruebo diferentes posturas con las piernas: juntas, separadas, flexionadas o totalmente estiradas.

Mi posición también varía, pasando a estar totalmente tumbada hacia arriba, de lado o una de mis favoritas, que es tumbada boca abajo. En ocasiones coloco una almohada o un cojín entre mis piernas para incrementar la presión.

Buscando nuevas sensaciones durante los momentos de autoplacer, también suelo disfrutar de un consolador. Un juguete muy práctico y sencillo con el recorro cada parte de mi sexo logrando mayor estimulación.

En los momentos previos al orgasmo, procuro respirar con el abdomen y contraer el suelo pélvico de manera que transmito la energía sexual a todo el cuerpo mientras prolongo el máximo placer.

Una vez he acabado, mantengo la mano cubriendo mi cálido y húmedo sexo de manera que puedo sentir como la energía sexual aún recorre cada centímetro de mi cuerpo.
Lo mejor de todo, es que los orgasmos nos proporcionan más energía y por eso podemos volver a hacernos el amor a nosotras mismas una y otra vez.

Esta es mi forma de disfrutar del autoplacer o de hacer el amor conmigo misma, pero existen tantas maneras como chicas, lo importante es experimentar con el cuerpo, ya que es nuestro principal laboratorio sexual.

No hay cosas que estén bien o mal, sólo las que nos gustan y esto nos ayudará a conocernos mejor y a saber que queremos y que no queremos tanto en el sexo individual como en el de pareja.

Gracias a Natalia G. una de nuestras lectoras que nos ha escrito esta pequeña reseña sobre autoplacer. ¿tu también quieres aparecer por aquí? envíanos tu relato o tu experiencia a contacto@sexyshopping.es

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