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Los juguetes eróticos y mi nueva vida sexual

Partamos del hecho de que soy una mujer normal que ronda el medio siglo de vida, felizmente casada y con hijos.
Como en la gran mayoría de las parejas, la vida sexual es buena pero falta de chispa en muchas ocasiones, pero en ningún caso me plantee comprar juguetes eróticos para avivar la llama, a pesar de los consejos de varias amigas mías. Nunca me llamaron especialmente la atención.
Todo esto cambio, cuando hace un año, ante la insistencia de estas amigas, acudimos a una reunión de juguetes eróticos, conocidos, como tupersex. Al principio, reconozco que estaba perdida y algo abrumada ante el “arsenal” sexual que esta pareja traía. Tras algunos minutos, alguna copita de lambrusco y viendo la naturalidad que presidía la reunión, decidí prestar atención para descubrir algunos juguetes eróticos que me podrían  interesar.
Tras aceites de masajelubricantes sexualesanillos vibradores y juguetes sexuales variados, por fin llegamos a los vibradores femeninos. En este momento, dentro mi algo se activó.
Los vibradores de Punto G, me encantaron, eso de poder masajear y estimular de manera directa nuestro punto más erógeno, me pareció un gran avance. Los masajeadores, también me parecieron muy apetecibles por ser sencillos y efectivos.
Pero lo que llamó mi atención, de entre todos los vibradores y aparatos sexuales, fueron los conejos rampantes, auténticas máquinas de placer, que por lo visto se hicieron famosos gracias a la serie “Sexo en Nueva York”. Lo que más me gustó fue la estimulación simultánea de todas mis zonas erógenas: Punto G, clítoris. Un auténtico placer, que desde luego no me pude resistir a comprar.

¿Mi vida sexual ha cambiado con los juguetes eróticos?

Podemos decir que sí. El conejo vibrador, ha pasado a ser el otro mejor amigo mio (detrás de mi marido) en los momentos más íntimos. Me ayuda a explorar mi sexualidad, mi placer y mi respuestas sexuales; qué me gusta, qué no me gusta y cómo me gusta.
Pero ojo, también ha entrado a formar parte de los juegos sexuales con mi marido. A él, le encanta cogerlo y hacerme disfrutar de las vibraciones más excitantes. Sabe que esto me pone a 100 y mi deja a punto de caramelo para “entrar a matar”.
En nuestro caso, los juguetes eróticos no son un sustituto, sino un complemento de la pareja y aunque a veces los usemos a solas, nos han ayudado a mejorar nuestra compenetración y confianza sexual.
Desde hace una año, hasta aquí, he acudido a otro tupersex y he comprado a través de internet en jugueterías eróticas online, adquiriendo varios artículos que me permiten tanto a mí como a mi marido, descubrir nuevas experiencias sexuales excitantemente placentera, ya sea solas o los dos juntos. Ahora él también tiene sus pequeños juguetes. El último que compramos fue uno de los masturbadores de hombre Tenga que usamos juntos y por supuesto utiliza el en solitario.
Mi conclusión, viva los juguetes eróticos.

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